domingo, 25 de marzo de 2012

Doña Letizia coincide con Isabel Sartorius en la boda de Álvaro Fuster

Don Felipe y Doña Letizia coinciden con Isabel Sartorius en la boda de uno de los grandes amigos del Príncipe con la malagueña Beatriz Mira

 Isabel Sartorius amiga de la novia
 Doña Letizia con su peinado de doble trenza
Los novios llegando al convite

El soltero de oro Álvaro Fuster dio ayer el «sí quiero» a los 45 años a la malagueña Beatriz Mira Hafner (Ex de Carlos Baute) en una boda de postín y con los Príncipes de Asturias como testigos de excepción. Don Felipe, amigo íntimo del novio desde la infancia, y Doña Letizia acudieron a un enlace que congregó a unos 300 invitados en Hacienda Nadales, una hermosa finca situada en las afueras de Málaga. Al enlace asistió un buen puñado de rostros conocidos y asiduos
del papel cuché, entre ellos, la actriz Amaia Salamanca y su novio, Rosauro Varo, y Fiona Ferrer, esposa de Jaime Polanco, y la persona encargada de presentar a los novios hace apenas diez meses. Tampoco se perdió el compromiso Isabel Sartorius, muy allegada a la familia Fuster. Aunque estuvo nublado todo el día en la capital de la Costa del Sol, no cayó ni una gota de agua y la novia pudo respirar tranquila. 
Los Príncipes de Asturias fueron prácticamente los últimos en llegar a la finca, cinco minutos antes de la hora fijada para el enlace: las seis y media de la tarde. Don Felipe iba al volante de un Citroën y la Princesa de Asturias, con el pelo recogido en una doble trenza, ocupaba el asiento del copiloto. El peinado de Doña Letizia y el chal verdoso que le cubría los hombros son los únicos detalles que se pudieron percibir del atuendo de la Princesa, ya que el coche pasó a gran velocidad ante los medios de comunicación congregados en la puerta del antiguo palacio de recreo de los duques de Heredia. El Príncipe lucía chaqué negro, chaleco beige y una corbata color lila con motivos florales. También de chaqué, como es tradicional, el novio y el resto de testigos de la ceremonia religiosa, celebrada en la capilla de la hacienda, un inmueble rehabilitado del siglo XVIII que cuenta con un espectacular jardín con más de 100 especies botánicas. 
Álvaro Fuster y Beatriz Mira, una joven de 32 años, de familia malagueña acomodada y conocida por su relación anterior durante casi una década con el cantante Carlos Baute, han pasado por el altar tras un noviazgo fugaz que no ha llegado ni al año. Se conocieron a finales de mayo de 2011 en una fiesta y debieron sentir un auténtico flechazo, porque mes y medio después ya asistieron a la boda de Carla Goyanes y Jorge Benguría en Marbella como pareja oficial. En septiembre se fijó el compromiso y desde ayer ya son marido y mujer. Él ha salido antes con la presentadora Anne Igartiburu y la modelo Elizabeth Thompson.
El novio fue el más madrugador. Llegó a la finca, custodiada por tres vigilantes de seguridad, en taxi y acompañado de varios familiares. Poco después se bajaron de un coche alquilado de alta gama, dentro de la finca, Amaia Salamanca y su pareja, Rosauro Varo, ex de la duquesa de Montoro. La actriz eligió para la ocasión un espléndido vestido largo de color verde esperanza. Buena parte de los invitados se desplazaron hasta la Hacienda Nadales en dos autobuses fletados para la ocasión. Fiona Ferrer, vestida de color gris, llegó en uno de ellos; Isabel Sartorius, con un vestido marrón chocolate largo, un chal fucsia y su característico pelo rubio suelto, descendió del segundo vehículo. En un coche particular llegó María León, experta en moda y amiga íntima de la novia, que actualmente es directora de comunicación de la firma Alma Aguilar.
Margarita (Pichu) Garaizábal, madre del novio y madrina, se decantó por la tradicional mantilla española de color negro. La viuda de Ricardo Fuster llegó al enlace en un espectacular Bentley de color crema y pocos minutos antes de que apareciera la novia, que accedió a la finca en un Rolls-Royce blanco. Aunque no trascendió la autoría del vestido de novia de Beatriz Mira, todo indica que se habría decantado por un diseño de su jefa, Alma Aguilar. De color crudo, la parte superior y las mangas eran de gasa y encaje. Las puertas exteriores de la finca se cerraron al inicio de la ceremonia.