miércoles, 14 de septiembre de 2011

Las bodas cambian el arroz por una suelta de mariposas

 La crisis ha dado que pensar a las parejas que deciden contraer matrimonio. En lugar de organizar una ceremonia con grandes lujos y caprichos, optan por un evento original y de bajo coste. Por ejemplo, reducir el gasto en decoración y lanzar más de una veintena de mariposas en lugar de arroz.

Laura Duran es una wedding-planner, es decir, se encarga de diseñar una boda de principio a fin, o de organizar solo una parte del evento. "Cada pareja pide un servicio, pero se trata de buscar la personalización", comenta Durán. Su empresa ofrece a los novios la posibilidad de sustituir el arroz por mariposas. "El límite está en tu imaginación", consideró Laura. Todo empezó en octubre de 2010, cuando navegando por la red descubrió un blog donde había la imagen de una pareja recién casada saliendo de la iglesia. Para su sorpresa, "en lugar de arroz, lanzaban mariposas al aire", recordó. "Me encantó la idea" y a partir de ahí decidió hacer una prueba. Colgó en Facebook un anuncio ofreciendo este servicio. "La respuesta fue inmediata", explicó.
Las mariposas vienen de fuera, aunque está trabajando para que puedan criarlas en cautividad desde España. Proceden en su totalidad de colonias silvestres, de la especie danaus plexippus, conocida como mariposa monarca. "Fechamos las crisálidas para calcular su fecha exacta de nacimiento y hacer que coincida con las 72 horas antes del evento", explicó. "Me llaman muchos chicos para sorprender a su pareja", confesó entre risas.
En España solo hay dos empresas que disponen de este servicio. Laura ha sido pionera en traer las mariposas al archipiélago. "Cada pareja elige el momento en que quiere soltarlas, a la salida de la Iglesia o el Ayuntamiento, o también hay algunas que prefieren hacerlo en el cóctel", comentó.
El arroz, sin embargo, no caduca, "se tirará siempre", consideró Laura. "Hace diez años nadie pensaba que se tirarían pétalos de rosa, ahora es casi inimaginable que no estén", añadió. En definitiva, "a las bodas no se les ha pasado el arroz"