sábado, 11 de junio de 2011

La presentación de la colección de vestidos de novia de Rosa Clará y Carlo Pignatelli reúne a más de 200 invitados en un evento con fines benéficos


Este mes de junio se celebra todo lo que no se ha hecho en los últimos meses. El jueves por la tarde, antes de escoger evento, levanté el dedo índice para averiguar de dónde venía el aire. Es como lo del humo. Por el humo se sabe dónde está el fuego y por el aire se sabe donde está el jaleo.

El jaleo se concentró en la presentación de la colección nupcial de Rosa Clará y Carlo Pignatelli. Fue una fiesta en horario nocturno y de color rosa, como el nombre de la diseñadora. No podía ser fucsia, porque no, por mucho que se lleve, ni oscura, porque no están las cosas para alegrías. Así que entre chucherías rosas y pegajosos merengues se presentaron vestidos de novia y trajes de fiesta (desde lo de Pippa Middleton está bien visto que las hermanas luzcan tan guapas como la novia). Y qué sorpresa descubrir que también los chicos pueden escoger modelos innovadores, como una semilevita, que no es una levita a lo Roberto Carlos, sino más corta.

El presidente de Fiesta y Boda, Edgar Betoret, y la directora de la revista Tendencias, Ángela Pla, ejercieron de sumos sacerdotes y remataron la faena brindando con champán. Por el photocall pasaron la concejal Mayrén Beneyto, Francis Montesinos, la top Minerva Portillo y la Miss Valencia Ana Crespo. Como era de esperar, mayoría aplastante de féminas: Amparo Lacomba, Dulce Giménez, Nanda Botella, Ana Brugger, Rocío Andrés, María González, Cuca Ferrer, Mar Quesada, Sally Corell, Eva Marcellán, Verónica Jordá y por ahí seguido. En la zona de fumadores, o sea, en la calle, hicieron pandilla Pachi Viñoles, Nadine Blasser, Sarah Guazo, Elena Meléndez y Verónica López. En mi rincón, las bloggers Elena Palau, Carolina Sánchez y Patricia Moreno llevaron la batuta de la tertulia. Algo ajenas al photocall, decenas de jóvenes casaderas aportaron el entusiasmo emergente. Y así, la noche transcurrió solidaria con la rifa benéfica de un vestido que recogió Malú Martín.